jueves, 2 de abril de 2009

Neruda.Puedo escribir los versos ...

Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "la noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
LA besé tantas beses bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

_Pablo Neruda

Soneto a una corista. Vargas Vila

Haga Usted un soneto a esa corista,
me pide Fausto, autor del "Señorito"
y yo en estos renglones me permito
probar que su candor salta a la vista.

A una chica del coro amable y lista
y que tenga además un buen palmito,
yo le haría con gusto un papelito
para halagar su presunción de artista.

Le daría un regalo por hermosa
o una caricia, si ella lo prefiere,
quiéralo o no, le haría la forzosa.

Le haría hasta el amor, o lo que fuere,
le haría, en fin, quiensabe, cualquier cosa,
!pero un soneto! ! para qué lo quiere !

Vargas Vila

Anhelo. Miguel Angel Espinosa

Anhelo¡
Allá en el horizonte lejano
donde traza su curva el cielo,
iré en busca de una mano
!que la mía tome con el mismo anhelo!

Allá en el horizonte lejano
donde la vista pierde la pradera,
hallaré !poesía y sentimiento humano!
allí encontraré !la eterna primavera!

Miguel Angel Espinosa

Elegía de los trece años

No te riño Antonia, sécate los ojos,
!por vida del mundo! ¿no tienes pañuelo?
toma.....
Te decía..... te iba diciendo,
ya viene las tardes cortas
y no hay luna sobre los caminos,
! no vengas al huerto!

Hace trece años, hace trece años
como aquel que dice, que te ví naciendo,
y hasta ayer mañana no me he dado cuenta
de que, como el huerto al mojar los surcos
las primeras aguas,
hueles a la Claudia !flor de los cerezos!
Hasta ayer mañana no me he dado cuenta
!de que pasa el tiempo !

Caldeaba el aire bajo el sol
te hallabas a la verdinegra sombra del cerezo,
te inclinaste un poco, casi nada,
y el viento se plegó a tu falda trémulo
y el muro bosquejó !la grácil forma de tu cuerpo!

Tienes trece años, y las trenzas rubias
y los ojos negros.

¿Para que a las ramas bajará el invierno
y no será siempre mayo en los almendros?.....
......
Sé que no lo sabe tu mirada, pero mira de una forma
miras tan adentro.... mira Antonia mira,
! no vengas al huerto !
Tú no tienes culpa de que pase el tiempo
y los hombres tengan !alas encendidas en el pensamiento!
Tú...... no tienes culpa de que pase el tiempo.

Ya vienen las tardes cortas
y no hay luna sobre los caminos,
Oyeme un consejo,... no preguntes nada,
pero sola, sola, no vengas al huerto,

! mira Antonia mira, que le tengo miedo !
!a tus trece años, a tus trenzas rubias!
!y a tus ojos negros !

AUTOR: PEDRO IGLESIAS CABALLERO. Poeta nacido en Cabra, Córdoba,España. (1893-1937)
En 1913 publicó libro "Siluetas de mujeres egabrenses" con el sobrenombre de PICON.
Información comprobada por el Poeta Fernando Sabido Sánchez. Cordoba,España. BLOG: fernando-sabido.blogspot.com

Pasó con su madre

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza
de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul…!


Pasó con su madre. Volvió la cabeza;
¡me clavó muy hondo su mirada azul!

Quedé como en éxtasis …Con febril premura,
"¡Síguela!", gritaron cuerpo y alma a la par.

Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que aún suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, ! la dejé pasar!

_Amado Nervo

Mudo testigo. Miguel Angel Espinosa

Dos enamorados en la oscuridad,
hablando de cosas de tanta pureza,
que solo se dicen en esos momentos
en que la luna de testigo está.

Juntos miraban su mágica luz
y por momentos, un tierno suspiro
de ambos volaba y lleno de amor
!regalaba un beso al mudo testigo!

Miguel Angel Espinosa

Volveran las oscuras golondrinas.Gustavo Adolfo Bécquer


Originario de Sevilla, España, Bécquer nació el 17 de febrero de
1836 siendo su padre José Domínguez Becquer un célebre pintor del costumbrismo sevillano
quien dejó huérfano a Adolfo a los cinco años; comenzó sus primeros
estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a tomar
la carrera náutica en el colegio de San Telmo.
A los nueve años quedó huérfano también de su madre Sra. Joaquina Bastida de Bargas y salió del anterior
colegio para ser acogido por su madrina de bautismo. A la edad de
diecisiete años dejó a su madrina para viajar a Madrid.
No era fácil subsistir de la literatura y
Bécquer que deseaba encontrar fortuna lo que
abundó fueron escaseces, por lo que se vio obligado a servir de
escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales.
Tiempo después encontró una plaza en la redacción de
"El Contemporáneo" y fue entonces que escribió la mayoría de sus
leyendas y las "Cartas desde mi celda".
En 1862 llegó a vivir con Bécquer su hermano Valeriano, célebre en
Sevilla por su producción pictórica pero no por eso más afortunado
que Gustavo, y juntos vivieron al día uno traduciendo novelas o
escribiendo artículos.Mucho les costó a los hermanos salir
adelante de su infortunio y con el tiempo lograron juntos
una modesta estabilidad que les permitía a uno retratar por obsequio
y al otro escribir una oda por entusiasmo.
Como legado para la literatura del mundo, Gustavo Adolfo Bécquer
dejó sus "Rimas" a través de las cuales deja ver lo melancólico y
atormentado de su vida; en el género de las leyendas escribió la
célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas
secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos
y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un
Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una variedad similar a
la de sus leyendas.
En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para
Gustavo, que pronto enfermó sin ningún síntoma preciso,luego de pulmonía
que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis
que pronto había terminar su vida el 22 de diciembre de ese mismo año.


Volverán las oscuras golondrinas,
en tu balcón sus nidos a colgar
y otra vez con el ala en tus cristales,
jugando llamaràn.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
¡Esas no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día.
¡Esas no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez, tal vez despertará.
Pero mudo, absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido
¡desengáñate!, así ¡no te querrán!
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Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra ¡se estremece alborozada!

Oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas,
mis párpados se cierran,
¿qué sucede?, ¡es el amor que pasa!
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Alguna vez la encuentro por el mundo
y pasa y se sonríe,
y yo me pregunto ¿cómo puede reir?
Luego asoma a mis labios
una sonrisa,máscara del dolor,
y yo digo ¿acaso ella ríe, como me río yo?
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Hoy el cielo y la tierra me sonríen
hoy llega al fondo de mi alma el sol.
Hoy al he visto,la he visto y me ha mirado,
¡Hoy creo en Dios!
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No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!
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Cuando veo el azul horizonte perderse a lo lejos
Al través de una gasa de polvo, dorado e inquieto,
Me parece posible arrancarme del mísero suelo
Y flotar con la niebla dorada, en átomos leves,
Cual ella deshecho.
Cuando veo en la noche en el fondo oscuro del cielo
Las estrellas temblar como ardientes pupilas de fuego,
Me parece posible a do brillan subir en un vuelo
Y anegarme en su luz y con ellas, en lumbre encendida
Fundirme en un beso.
En el mar de la duda en que bogo, ni aun sé lo que creo,
Sin embargo estas ansias me dicen,
Que yo llevo algo, divino aquí dentro.
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Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.