lunes, 20 de diciembre de 2010

XMIQUITA. Antonio Medíz Bolio

¡Ay Jesús! ¿qué es esto? miren cuanta gente
si lo sé, no entro así de repente.
Estoy atontada, ni sé dónde entré,
Salí de mi casa y me fuí en la plaza
jan hice mi compra y ahorita me voy
a gustar la fiesta que dan aquí alado.
¡Ay! después de todo ni me han invitado
pero ¡qué me importa!
les digo quien soy y no hay cuidado.

Soy una mestiza, mi nombre es Micaila,
y así me decía mi finada Abuela,
pero todos me dicen Xmiquita
como me decían cuando era chiquita.
Aquí donde ustedes me ven, soy muy instruída,
tengo ido a la Escuela junto con mi hermano;
aprendí aritmética, mucha Geografía
y hasta toco el piano..
Hablo Casteano" más mejor que muchas
de esas xla catrinas que hoy ni me saludan
que porque son finas...
y cortan sus polcas, y se ponen sombreros
¡ay arredoballa! o mejor prefiero
ser una mestiza, que es lo que más quiero.
Por parte de Madre ¡soy India Repura!
y de eso me viene ser un poco oscura,
pero a mucha honra,no me dá verguenza,
sino que al contrario, porque si uno piensa
en lo que sobre esto dicen en la historia,
ser Indio resulta ¡jach una gloria!
Por parte de Padre si soy blanca entonces;
mi abuelo que vino de lejos era un Español
y de eso me viene tener cierta gracia
y no ser tan lacia de mi pelo.
Y estoy orgullosa de ser mesticita
y no se decirles a ustedes ahorita,
si Española o India cuál me gusta más,
ah pero eso sí, yo siempre presumo
de que soy de aquí.
Cuando algún malcrido de esos que ya saben
se me queda viendo y al pasar me dice:
Xumita, Coox, no mas lo oigo
y ya le estoy diciendo
¡eh! Tú sí que eres tonto
¿qué te vas creyendo?
¡Yo no soy de pueblo, soy de Mérida Box!

Como Yucatán, soy alegre y limpia,
tengo mi casita de ripio y de paja
toda pintadita,
tiene su portada, tiene su solar..
cada día me baño
y es tan fría el agua cayendo del caño,
y es cosa tan linda oler a jabón,
tal parece que una se libra del daño
y que el agua fría lava el corazón.
Bañada y contenta canto jach de gusto
me voy en mi piedra, me pongo a moler,
cuando mis hermanos llegan, como es justo
saco las tortillas y les doy de comer.
En la tardecita me voy a mi hamaca
me doy de mecidas, huelo la albahaca
y hasta me jach duermo de gusto y placer.
En la nochecita, me visto, me arreglo
pongo mi rebozo, me salgo a pasear,
luzco mis zapatos, mi rosario nuevo
y a veces me atrevo
que el viento ciña mi hipil.
Entonces me dicen cosas los muchachos
y yo muy furiosa les hago mutz-ich...

Blanca es la Ropa que llevamos puesta
y que resplandece con el almidón,
y quiza por eso es blanca esta tierra,
¡tierra de alegría, tierra de ilusión!
Por algo debajo de los campos secos,
en que por encanto verdean los elotes;
y como oscuros ríos corren los cenotes
limpios, como el alma de los Yucatecos.
Y no se que tiene esta mi Tierrita
que a todo el que viene lo amarrra y lo invita
a quedarse siempre, siempre aquí...
A los extranjeros les gusta de un modo
que ya mero mero se quedan del todo.
La verdadyo gozo cuando oigo decir
-bebí agua de pozo, no me puedo ir-

(con voz apresurada)
¡Ay! pero ya es tarde, ya me jach tardé,
y tengo que llegar temprano pa la jarana
mi lugar se encuentra...
si uno no esta allí antes de las siete, ¡ay!
...soy mas charlatana, no se quien me mete,
¡Ay María Santísima! ¡ qué barbaridad!

domingo, 19 de septiembre de 2010

CARMEN RIVAS FUENTELZAS . POEMA LECCION DE ANATOMIA.



FIGUEROA, RODULFO
Rodulfo Figueroa fue un escritor mexicano, nacido en el estado de Chiapas el 4 de agosto del año 1866 y fallecido allí mismo el 7 de julio de 1899. Se conoce que fue un destacado estudiante y que se mostró muy interesado por la formación académica desde muy pequeño, recogiendo diversos premios y menciones por su aplicación y desempeño; asimismo, siempre recordó con mucho afecto a su numerosa familia, desde sus abuelos hasta sus diez hermanos. Más tarde, se graduó en la facultad de medicina, nuevamente con honores.
A la edad de 22 años comenzó a dar a conocer su poesía, en principio a través de la revista Juventud Literaria, de la cual participaron muchos grandes nombres de la literatura de su tierra. Ya en esa época, ciertas complicaciones de su salud se interpusieron entre él y su arte. Luego de que sus propios padres frustraran su historia de amor con una muchacha, sólo por pertenecer a la clase trabajadora, su cuerpo comenzó a debilitarse: primero falló su corazón y, más tarde, un tumor cerebral acabó con su vida cuando no había cumplido los 33 años. Resalta su poema titulado "La zandunga", inspirado en una pieza musical homónima.

Lee todo en: Rodulfo Figueroa .... www.rodulfofigueroaesquinca.blogspot.mx

¡Cuán hermosa es la muerta! Exuberante
su desnudez sobre la losa brilla;
yo la contemplo pálido y jadeante
y tiembla entre mis manos la cuchilla.

El profesor, que la ocasión bendice
de poder explicar algo muy bueno,
a mí se acerca y con placer me dice:
-Hágale usted la amputación del seno.

Yo que siempre guardé por la belleza
fanatismos de pobre enamorado,
-Perdonadme —le dije con tristeza—,
pero esa operación se me ha olvidado.

Se burlaron de mí los compañeros;
ganó una falla mi lección concisa,
vi en la faz del maestro surcos fieros
y en la faz de la muerta una sonrisa.


LA ZANDUNGA
Cuando en la calma de la noche quieta
triste y doliente la zandunga gime,
un suspiro en mi pecho se reprime
y siento de llorar ansia secreta.

¡Como en notas sentidas interpreta
esta angustia infinita que me oprime!
¡El que escribió esa música sublime
fue un gran compositor y un gran poeta!

Cuando se llegue el suspirado día
en que con dedo compasivo y yerto
cierre por fin mis ojos la agonía,

la zandunga tocad, si no despierto
al quejoso rumor de la armonía,
¡dejadme descansar que estaré muerto!

Lee todo en: La zandunga - Poemas de Rodulfo Figueroa http://www.poemas-del-alma.com/rodulfo-figueroa-la-zandunga.htm#ixzz3qOD7P9uS

jueves, 26 de agosto de 2010

NO TIENE IMPORTANCIA. PEDRO MIGUEL OBLIGADO

(Buenos Aires, 1892 - 1967) Escritor argentino. Se graduó en Derecho en 1916 y colaboró en periódicos de información general y en revistas literarias, entre ellas Martín Fierro, que inicia el movimiento de vanguardia en 1919. Autor polifacético, combinó la actividad literaria con la docencia como profesor de psicología y, a partir de 1938, con la presidencia de la Sociedad de Estudios Lingüísticos.

Escribió ensayos, guiones cinematográficos, traducciones y, sobre todo, poemas en los que se manifiesta la influencia tardía del romanticismo. Entre ellos cabe destacar Gris (1918), El ala de sombra (1920), La isla de los cantos (1930), Melancolía (1945) y Los altares (1959). De sus ensayos destacan La tristeza de Sancho (1927) y Qué es el verso (1957).

Esta pena mía
no tiene importancia.
Sólo es la tristeza de una melodía,
y el íntimo ensueño de alguna fragancia.

-Que todo se muere,
que la vida es triste,
que no vendrás nunca, por más que te espere,
pues ya no me quieres como me quisiste-.

No tiene importancia…
Yo soy razonable;
no puedo pedirte ni amor ni constancia:
¡si es mía la culpa de no ser variable!

¿Qué valen mis quejas
si no las escuchas;
y qué mis caricias, desde que las dejas,
quizá despreciadas porque fueron muchas?

¡Si esta pena mía
no es más que el ensueño de alguna fragancia,
no es más que la sombra de una melodía!
Ya ves que no tiene ninguna importancia…



MI CORAZON

Mi corazón, temblando, con latidos me dice:
-¿Por qué, por qué, me entregas al primero que pasa
y dejas que una mano ciega me martirice,
o me suelte lo mismo que si fuera una brasa?

¿Cómo no ves que nadie quiere llevar mi peso,
que nadie retribuye mi impávido cariño?
Me destrozan mis alas amorosas, y en eso
soy semejante a un pájaro que está en manos de un niño…

¡Si supieras!... Hay seres que me dan contra el suelo,
hay otros que me hielan, y otros se divierten…
Como soy tan confiado, causo mucho recelo;
Quienes mejor me tratan son los que no me advierten.

¿No sabes que padezco? ¿no sufres mi tristeza
desesperante y larga? ¡Si ya no puedo más!...
Aumenta mi infortunio, con mi delicadeza.
¿Por qué me das a todos, por qué, por qué me das?-

Siento en mí, cual gotera, su honda palpitación;
sus latidos son lágrimas que casi no contengo;
y le digo muy bajo: - Corazón, corazón,
yo te doy porque tú eres lo más bello que tengo.

Poema del Renunciamiento. José Ángel Bueza

Poeta cubano. José Angel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910. En Cruces, ciudad de la antigua provincia de Las villas, ahora Cienfuegos, Cuba.
Al llegar a la adolescencia, marcha a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas. Aun joven, deja a Cienfuegos para irse a trabajar a la Habana, donde la rutina de su empleo le da tiempo para tomar parte activa en los grupos literarios existentes en aquel entonces.
Por ese entonces empieza a publicar sus libros, Sus principales obras son: La fuga de las horas (1932), Misas paganas (1933), Babel (1936), Canto final (1936), Oasis, Hyacinthus, Prometeo, La Vejez de Don Juan, Odas por la Victoria y Muerte Diaria (todas de 1943), Cantos de Proteo (1944), Lamentaciones de Proteo, Canciones de Adán (ambas de 1947), Poemas en la Arena, Alegría de Proteo (ambas de 1948), Nuevo Oasis y Poeta Enamorado (1949).
Buesa se ve obligado a abandonar cuba para empezar una peregrinacion por varios paises, España, Islas Canarias El Salvador, y Santo Domingo Republica Dominicana donde muere en 1982



Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos ... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca ... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima ... ¡y jamás lo sabrás.

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La sed insaciable (Framento )

Decir adiós... La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.

Amar y amar toda la vida,
y arder y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida......
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Elegía para nosotros

Erguida en tu silencio y en tu orgullo,
no sé con qué señor que te enamora,
comentas a manera de murmullo:
¡Mirad ese es el hombre que me adora!

Yo paso como siempre, absorto,... mudo,
y tú nerviosamente te sonríes,
sabiendo que detrás de mi saludo,
te ahondas y después te me deslíes.

Yo sé que ni te busco, ni te sigo,
que nada te mendigo, ni reclamo,
comento, nada más con un amigo:
"Esa es la mujer que yo más amo".

Yo sé que mi cariño recriminas,
es claro tú no entiendes de esas cosas,
qué sabe del perfume y las espinas,
quien nunca estuvo al lado de las rosas.

Tú sabes que jamás suplico nada,
y me sabes cautivo de tus huellas,
que vivo en la región de tu mirada,
y comparto contigo las estrellas.

Un día nos veremos nuevamente,
y es lógico que bajes la cabeza,
tendrás muchas arrugas en la frente,
y el rostro entristecido y sin belleza.

Serás menos sensual en la cadera,
tus ojos no tendrán aquel hechizo,
y aún murmuraré- ¡Si me quisiera!
tú sólo pensarás: ¡Cuánto me quiso!
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Poema de la culpa

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría ...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tu que le diste a ella
su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tu hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor ... ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.
Sí, nuestra culpa es tuya; sí, es una culpa amar,
sí, es culpa de un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname Señor, porque es tan bella,
que Tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
Tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
Tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!