Yo quisiera sentir junto a mi pecho
el dulce aroma que tu cuerpo exhala,
yo quisiera decirte muy a solas
que te quiero mujer, con toda el alma.
Yo quisiera que alguna vez unidos
para siempre los dos en dicha santa
formando un corazón y un solo anhelo
refundidas quedaran nuestras almas.
Pero es en vano soñar con tanta ventura,
el destino implacable nos separa
destrozando las fibras más sensibles
que vibran en el fondo de mi alma.
Solo siento en mi triste desconsuelo
un dolor muy profundo que me mata,
el saber que tal vez baje a la tumba
sin oir de tus labios, !que me amas¡
domingo, 14 de marzo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
RAZA DE INMORTALES. PROFR. ALFREDO TAMAYO MARIN
ALFREDO TAMAYO MARÍN
(1880-1957)
Nació en Yucatán, iniciándose desde los doce años en el arte
de la música. Se le pensionó para estudiar en el
conservatorio de la capital del país y en la década de los
cuarentas fue nombrado director de cultura en
Yucatán. Compuso canciones, obras líricas y conciertos entre
los que destacan “Alma yucateca” y concierto en do menor
para piano y orquesta; también realizaba trabajos de su
especialidad en la difusora XEW. Fue director de cultura
en Tamaulipas y Coahuila. En Tamaulipas compuso
la música del Himno a Matamoros, que después se adaptó
como Himno a Tamaulipas.
---------------------------------------------
!RAZA DE INMORTALES¡
!OH Raza de Poetas y Guerreros¡
!Oh raza de titanes cuyo germen divino
transmuta nuestros pechos en volcanes¡
La Hidalguía templó vuestros aceros
al soplo diamantino
y armados en la lid, aventureros
se lanzan a través del océano
en pos de gloriosos ideales.
Y cual cumple a jefáticos e iberos
al clavar los pendones de Castilla
do canta el nuevo mundo madrigales
en los vergeles de opalina orilla;
la sangre americana
absorbe la titánica semilla
en espasmos de ardientes gestaciones;
y hace surgir egregia y soberana
!la raza de las jóvenes naciones
al recibir la sangre Castellana¡
Ahí van ricos hombres de Castilla
con el yelmo, la espada y la coraza
la ira de los mares desafiando,
con Cristobal Colón y su locura,
Heraldos de la raza
de Tubel de Tarsis y de Fernando.
Son Celtas, elergetes, turdetanos
celtíberos, gemnesios, bereveres
vetones, bizantinos, carpetanos
arévacos intrépidos
astures de ambición y de poderes
vándalos y gépidos.
Cada uno lleva la misión sagrada
de conquistar un mundo con la espada,
de cruzar el abismo
y encender con aliento sobrehumano
la antorcha de la fé del Cristianismo
en el cerebro inculto del indiano.
Y son los superhombres elegidos
por el irreconocible, espíritus vívidos
que alumbran con su luz encarnaciones
y su vida sujeta a sufrir transformaciones
es el germen fecundo
generador de pueblos y naciones
y savia que nutre la génesis del mundo.
La vida es inmortal, cambia de forma,
la materia y el alma se transforman;
es la inmutable ley del universo
que a los mundos entraña,
es la creación del verso que transmuta
las guijas en montañas,
las dunas en volcanes
y las flores lacustres
en el alma vibrante de los Manes
que forman la legión de Hombres ilustres
!y es el beso del alma Castellana
que transforma la America en Hispana¡
El grito altitonante
del huracán indómito y bravío
es la voz delirante
que arranca vibraciones en las frondas.
Es natura que plane con el ecto
los poemas sinfónicos que crean
el acamar siniestro
y el temblor de las ondas
do las flácidas parcas aletean.
El austro sibilante
se enrosca en las espigas quejumbrosas
y se hunden las centellas
en el tálamo undoso
donde ocultan su llanto las estrellas.
Las Naos prosiguen su camino
en brazos del gigante
surcando las estelas del atlante
envueltas en su loco torbellino.
La tempestad titánica se humilla
y enmudece el trueno
cuando grita el intrépido marino:
!adelante¡ ! adelante¡
heroicos vencedores del tirreno¡
por León y Castilla¡
por el honor de nuestra raza ibérica
!adelante¡ !adelante¡...
y cual conjuro mágico
de aquel instante trágico
el gran Martín Pinzón de talla homérica
henchida el alma de los patrios lares
vió surgir de aquellos mares
allá a lo lejos, la visión de América.
!oh tierra¡ que engarzada
en el collar del mundo, colocada
fuiste por el arcano
bajo el azul zafir del firmamento,
encarnas el sublime pensamiento
de un sueño soberano.
Tus montañas se yerguen cual pirámides
el astral las arropa con sus clámides
de prístinos colores, eternos trovadores
alados geniecillos del boscaje
desgranan en la selva su cordaje.
Salmodian en oriente con rumores de fuente
los murmullos suaves de las musas bucólicas
las montañan embleman colosal vaticinio
donde el alma vidente con sus alas eólicas
es un ave que cruza el cendal con ticinio.
El campo se hermosea con flores de azalea
que a céfiro le brindan su delicado aroma,
en la cumbres sonríen topacios y esmeraldas
al extender febea sus alas de paloma
tejiendo en los alcores misteriosas guirnaldas.
En el cielo la luna era el ojo de una
misteriosa conciencia luminosa y plástica
y al surgir su disco recamado de encaje
era así como pruna que pende fantástica
del árbol ciclópeo de los glaucos ramajes.
!Salve Yañez Pinzón¡ el amazonas
eternamente tu memoria loa,
el Pacífico canta con Balboa
tus épicos avances;
!Cortés el capitán de capitanes,
Don Alvarez Cabral, Olid, Mendoza
Benelcazar Quezada,
los Montejo y Grijalva¡
lanzan su fe por la vertiente undosa.
Nuevas rutas descubre Magallanes,
Alvarado el Olímpico que salva
de intrépida pernada
la resistencia de fluvial abismo,
Las Casas transmisor del Cristianismo,
Don Juan Ponce de León en la Florida
y Pizarro a Perú dando la vida.
Juan Díaz de Solís, Almagro Argolas ,
desde el Austral estrecho
a las glaciales árticas regiones
a través del espacio y de las olas
como en un solo pecho
construyen las Hispánicas Naciones
con la sangre y las armas españolas.
!Salve Raza inmortal¡
gloria suprema de amor y poesía
de nuestra raza sacrosanto emblema
!Madre amorosa de la Patría mía¡
Con la fe del templario
andante caballero,
dejo toda mi alma en el Santuario
do guarda sus reliquias el Ibero;
dejo el yelmo, la espada y la coraza
ante mi dama doblo la rodilla
como los ricoshombres de mi raza.
Y al besar los pendones de Castilla
ungidos por atávica grandeza
! Yo soy el Continente Americano
Que por España eternamente reza
en el sublime idioma Castellano¡
(1880-1957)
Nació en Yucatán, iniciándose desde los doce años en el arte
de la música. Se le pensionó para estudiar en el
conservatorio de la capital del país y en la década de los
cuarentas fue nombrado director de cultura en
Yucatán. Compuso canciones, obras líricas y conciertos entre
los que destacan “Alma yucateca” y concierto en do menor
para piano y orquesta; también realizaba trabajos de su
especialidad en la difusora XEW. Fue director de cultura
en Tamaulipas y Coahuila. En Tamaulipas compuso
la música del Himno a Matamoros, que después se adaptó
como Himno a Tamaulipas.
---------------------------------------------
!RAZA DE INMORTALES¡
!OH Raza de Poetas y Guerreros¡
!Oh raza de titanes cuyo germen divino
transmuta nuestros pechos en volcanes¡
La Hidalguía templó vuestros aceros
al soplo diamantino
y armados en la lid, aventureros
se lanzan a través del océano
en pos de gloriosos ideales.
Y cual cumple a jefáticos e iberos
al clavar los pendones de Castilla
do canta el nuevo mundo madrigales
en los vergeles de opalina orilla;
la sangre americana
absorbe la titánica semilla
en espasmos de ardientes gestaciones;
y hace surgir egregia y soberana
!la raza de las jóvenes naciones
al recibir la sangre Castellana¡
Ahí van ricos hombres de Castilla
con el yelmo, la espada y la coraza
la ira de los mares desafiando,
con Cristobal Colón y su locura,
Heraldos de la raza
de Tubel de Tarsis y de Fernando.
Son Celtas, elergetes, turdetanos
celtíberos, gemnesios, bereveres
vetones, bizantinos, carpetanos
arévacos intrépidos
astures de ambición y de poderes
vándalos y gépidos.
Cada uno lleva la misión sagrada
de conquistar un mundo con la espada,
de cruzar el abismo
y encender con aliento sobrehumano
la antorcha de la fé del Cristianismo
en el cerebro inculto del indiano.
Y son los superhombres elegidos
por el irreconocible, espíritus vívidos
que alumbran con su luz encarnaciones
y su vida sujeta a sufrir transformaciones
es el germen fecundo
generador de pueblos y naciones
y savia que nutre la génesis del mundo.
La vida es inmortal, cambia de forma,
la materia y el alma se transforman;
es la inmutable ley del universo
que a los mundos entraña,
es la creación del verso que transmuta
las guijas en montañas,
las dunas en volcanes
y las flores lacustres
en el alma vibrante de los Manes
que forman la legión de Hombres ilustres
!y es el beso del alma Castellana
que transforma la America en Hispana¡
El grito altitonante
del huracán indómito y bravío
es la voz delirante
que arranca vibraciones en las frondas.
Es natura que plane con el ecto
los poemas sinfónicos que crean
el acamar siniestro
y el temblor de las ondas
do las flácidas parcas aletean.
El austro sibilante
se enrosca en las espigas quejumbrosas
y se hunden las centellas
en el tálamo undoso
donde ocultan su llanto las estrellas.
Las Naos prosiguen su camino
en brazos del gigante
surcando las estelas del atlante
envueltas en su loco torbellino.
La tempestad titánica se humilla
y enmudece el trueno
cuando grita el intrépido marino:
!adelante¡ ! adelante¡
heroicos vencedores del tirreno¡
por León y Castilla¡
por el honor de nuestra raza ibérica
!adelante¡ !adelante¡...
y cual conjuro mágico
de aquel instante trágico
el gran Martín Pinzón de talla homérica
henchida el alma de los patrios lares
vió surgir de aquellos mares
allá a lo lejos, la visión de América.
!oh tierra¡ que engarzada
en el collar del mundo, colocada
fuiste por el arcano
bajo el azul zafir del firmamento,
encarnas el sublime pensamiento
de un sueño soberano.
Tus montañas se yerguen cual pirámides
el astral las arropa con sus clámides
de prístinos colores, eternos trovadores
alados geniecillos del boscaje
desgranan en la selva su cordaje.
Salmodian en oriente con rumores de fuente
los murmullos suaves de las musas bucólicas
las montañan embleman colosal vaticinio
donde el alma vidente con sus alas eólicas
es un ave que cruza el cendal con ticinio.
El campo se hermosea con flores de azalea
que a céfiro le brindan su delicado aroma,
en la cumbres sonríen topacios y esmeraldas
al extender febea sus alas de paloma
tejiendo en los alcores misteriosas guirnaldas.
En el cielo la luna era el ojo de una
misteriosa conciencia luminosa y plástica
y al surgir su disco recamado de encaje
era así como pruna que pende fantástica
del árbol ciclópeo de los glaucos ramajes.
!Salve Yañez Pinzón¡ el amazonas
eternamente tu memoria loa,
el Pacífico canta con Balboa
tus épicos avances;
!Cortés el capitán de capitanes,
Don Alvarez Cabral, Olid, Mendoza
Benelcazar Quezada,
los Montejo y Grijalva¡
lanzan su fe por la vertiente undosa.
Nuevas rutas descubre Magallanes,
Alvarado el Olímpico que salva
de intrépida pernada
la resistencia de fluvial abismo,
Las Casas transmisor del Cristianismo,
Don Juan Ponce de León en la Florida
y Pizarro a Perú dando la vida.
Juan Díaz de Solís, Almagro Argolas ,
desde el Austral estrecho
a las glaciales árticas regiones
a través del espacio y de las olas
como en un solo pecho
construyen las Hispánicas Naciones
con la sangre y las armas españolas.
!Salve Raza inmortal¡
gloria suprema de amor y poesía
de nuestra raza sacrosanto emblema
!Madre amorosa de la Patría mía¡
Con la fe del templario
andante caballero,
dejo toda mi alma en el Santuario
do guarda sus reliquias el Ibero;
dejo el yelmo, la espada y la coraza
ante mi dama doblo la rodilla
como los ricoshombres de mi raza.
Y al besar los pendones de Castilla
ungidos por atávica grandeza
! Yo soy el Continente Americano
Que por España eternamente reza
en el sublime idioma Castellano¡
domingo, 21 de febrero de 2010
SOLA. Juan de Dios Peza
Gracias, pero vuelve al coche;
ya mañana me verás,
Adios...!que bueno es Tomás¡
Partió al fin, Que horrible noche¡
La ciudad semeja en calma
Un gran sepulcro vacío,
Y corre un aire tan frío
Como el invierno del alma.
De mi vida turbulenta
No hay quien las penas comparta,
¿Qué me han traído? una carta
Unas flores y una cuenta.
Es cuenta de la modista
Ochenta duros, bien poco
Ya lo pagará ese loco
Del viejo capitalista.
Rechazan la ancianidad
Muchas mujeres, !Torpeza¡
No hay que mirar la cabeza
En la bolsa está la edad.
Estuvo el baile esplendente,
Pobre Tomás, me introdujo
Al salón y se produjo
Gran alarma entre la gente;
Las damas encantadoras
me vieron mal, era claro,
No tiene nada de raro
Es natural, son Señoras.
Cada cual hizo una mueca
De disgusto y de estupor
Así lo exige el pudor
!Que palabrota tan hueca¡
Los jóvenes me miraban
De soslayo y sonreían...
Y todos me conocían
Pero no me saludaban.
Hombre caprichoso y vano
Que a solas llora conmigo,
Pero enhabiendo un testigo
Ya me retiras la mano.
Y culpas mi liviandad
Y me declaras proscrita,
Sin dar nada, todo quita
La hipócrita sociedad.
La mujer, enigma eterno
Dios cual flor formarla quiso
Con hojas de paraiso
Y matices del infierno.
!Cuando a un abismo sin fondo
ruedan la flor y el perfume
En silencio lo consume
Lo más negro y lo más hondo¡
Ya no hay nada que me asombre;
Mi perdición fué un desliz,
Yo en un tiempo era felíz
Y tuve posición y tuve nombre.
He aqui la sola cuestión
Y el problema arduo y profundo;
-Todo lo dan en el mundo
El nombre y la educación.
Ni el talento ni el trabajo
Por más que el sabio lo escriba
Los astros están arriba
Y los guijarros abajo.
Mi gracia cautivadora
Gracia propia de mi edad,
Fué para la sociedad
La manzana tentadora.
Caí al abismo, rodé
Por ser débiles mis alas,
Y perdí todas las galas
De la virtud y de la fé.
Ninguno se reconcilia conmigo
Conmigo, mundo cruel
Tengo un hogar ! el hotel¡
!La humanidad por familia¡
Vivo sola, abandonada
De cuantos ayer me amaron
Lo que tuve lo arrancaron
De mi amor, ! no tengo nada¡
Mis padres ¿Vivirán hoy?
Tal vez existan aquí,
Tienen verguenza de mí
Y yo por muertos los doy.
Diez años hace que un día
A mi madre logré ver,
Y le grité - Madre Mía¡
A sus pies caí de hinojos
Era la calle, nos vieron,
Y sobre mi faz cayeron
Las lágrimas de sus ojos...
!Bésame¡ le dije -Madre-
Que de sufrir estoy harta,
Y ella dijo !aparta¡
Que estas manchando a tu padre¡
El rostro descolorido
Toda trémula echó a andar
Y solo alcance a besar
Las orlas de su vestido.
No me tuvo compasión
Y no escuchó mi lamento;
Yo quedé en el pavimento
Extraviada la razón.
De nada cuenta me dí
Y en aquel vértigo insano
No sé quien me dió la mano
Ni quien me trajo hasta aquí.
Cuando por aquella puerta
De nuevo a este cuarto entré,
!Ya soy huérfana,grité¡
!Hasta mi madre está muerta¡
¿A quien me quejo? ¿a quien llamo?
Al aire doy mis suspiros
Y el aire en revueltos giros
Se los lleva....
¿Y este ramo?
¿Quien me obsequiará con flores?
Rosas de abril, purpurinas
No teneís tantas espinas
Como yo tengo dolores.
Y aunque rica de fragancias
Y perfumadas y bellas,
No sois puras como aquellas
Que yo cortaba en mi infancia.
No sois cual las madreselvas
Que en mi jardiincito había
!Oh recuerdo de alegría¡
Ya no vuelvas ya no vuelvas...
Una vez hallé a un anciano
En la calle frente a frente,
!Era mi padre¡ imprudente
Le quise besar la mano;
Con semblante duro y hosco
Mi pretención rechazó
Y con voz agria exclamó:
"!Aparta , no te conozco¡
Ví en su mirada un infierno
de pena amarga y sombría,
Así en el último día
!Verá a un réprobo el Eterno.
Con que tristeza retiña
Su acento en todo mi ser,
No me quizo conocer
El que me arrulló de niña.
El que cifró su fortuna
En mirarme y consentirme,
Aquel que para dormirme
!Cantaba junto a mi cuna¡
El que ufano me llamaba
el tesoro de su hogar
Y que al mirarme llorar
De susto y dolor temblaba.
!Oh placeres sin engaños¡
Mi hogar tuvo un festín regio
Saqué un premio en el colegio
Cuando contaba diez años.
Mis padres con natural
Regocijo, me esperaron
Y al mirarme me abrazaron
Con efusión celestial.
Yo llegué de gozo llena
Con todo el rostro encendido
Con un velo y un vestido
Blancos como una azucena.
De mi vida a los autores
!Tomad mi premio exclamé¡
Y a mi padre le entregué
Un diploma y unas flores.
Bien, repuso, hija querida
Dios más dichas te conceda
y !Toma¡ me dió una moneda
!La más santa de mi vida¡
Era un escudo de peso
Al dármelo, me besó,
Yo era una niña y me encantó
Mas que la moneda, el beso.
Cuando al abismo caí
Como al fango la flor rueda,
Me dije que esta moneda
No se apartaría de mí.
Y llegué averme muy pobre
Tan pobre que cierto día
Mi capital consistía
En dos centavos de cobre.
En mi amargo padecer
Salí mi pan a buscar...
Y..no sé si salí a pecar
!Para encontrar qué comer?
En el dintel de mi puerta
Encontré medio dormido,
Desmayado, entumecido
Con la tez pálida y yerta;
Un niño que con afán
Me miró...lloró un momento
Y temblando y sin aliento
Me dijo al fin: Quiero un pan¡
Me burlé de mi destino
Cual de un amo sus esclavos,
Dí al niño aquellos centavos
Y prosegí mi camino.
Cansada de tanto andar
Rendida a golpe tan rudo,
Me dije: Tengo un escudo
!Que bien me puede salvar¡
Pero juntó mi memoria
Al epílogo, el proemio...
¿Cómo perder aquel premio
Todo amor, Pureza y gloria?
De mi infancia ante el destello
Cogí el escudo sagrado
Que en un medallón guardado,
Lo llevo siempre en el cuello;
Y olvidando de mi suerte
La crueldad y la agonía,
Exclamé ! moneda mía¡
Antes morir, que perderte.
Salvé el tesoro sagrado
Este escudo envejecido
Con mis lágrimas ungido
Con mis besos, coronado.
¿Una carta me han traído?
veamos ¿ de quién será?
Ninguno me escribe ya
Todos me hablan al oído.
Conozco la letra, !sí¡
¿Seré víctima de engaños?
Hace muchos, muchos años
Que no se acuerda de mí;
Es su letra...si...evidente
Letra que en tiempos mejores
Me expresaba los amores
Del corazón inocente...
Y aunque la escribió convulso
Es su misma claridad,
!Pobrecito¡ no es la edad
La que hace temblar su pulso.
¿Qué me dirá? Dios bendito
Temblando estoy de temor,
Nunca sentí igual terror
Al romper un sobre escrito...
" Si soñaste alguna vez
Ver de nuevo letras mías
Estas,te envío en los días
Postreros de mi vejez.
Enfermo y desengañado
De prisa al sepulcro voy
Lo anhelo desde que estoy
Por tí sola, deshonrado.
A nadie amé como a tí
Y hoy me das infamia y lodo
En recompensa de todo
Lo bueno que yo te dí.
Próximo a desaparecer
Ya mis deudas he saldado
Y algo tuyo que he guardado
Te lo voy a devolver...
No esperes una fortuna
Que mi riqueza no es tanta
Es una reliquia santa
Que yo recogí en tu cuna.
Es lo que al mundo trajiste
En mis instantes más bellos,
Un rizo de tus cabellos
Que corté cuando naciste.
Si hubieras muerto aquel día
El rizo que guardé tanto
Hoy me hiciera verter llanto
Más no me mancillaría.
Hebras de tu misma trenza
Te las devuelvo, que así,
Ya solo guardo de tí
Algo eterno, !la verguenza¡
Compasión ! oh padre anciano¡
Perdón porque te ofendí
Ya que no me llega aquí
La bendición de tu mano.
¿Porque no viste en mi ser
La infamia y no me mataste?
¿Porqué no me sofocaste
Al momento de nacer?
Qué miro¡ !Ilusiones vanas¡
¿Es realidad o extravío?
Viene atado el rizo mío
A una guedeja de canas.
!Nieve de un volcán bendito
Que por mi culpa estalló
Yo se bien que te formó
Más que la edad, mi delito¡
Mi sien junto a su cabeza
Ni en la tumba ha de dormir,
Solo aquí se ha vuelto a unir
Con su virtud mi pureza.
¿Es castigo o es clemencia?
¿Cómo deja en esta vez
A la infamia la honradez
Su corona por herencia?
Con el corazón opreso
Sin paz, sin amor, sin fé,
Aquí que nadie nos vé
Llorando !oh padre¡ te beso.
Si entre las más livianas
Del infierno voy en pos
Que la bendición de Dios
Me llegué !con estas canas¡
Mundo¡ ignoras mi aflicción..
Ya amanece, que ironía,
!Entra a los cielos el día¡
!Y la noche...a mi corazón¡
ya mañana me verás,
Adios...!que bueno es Tomás¡
Partió al fin, Que horrible noche¡
La ciudad semeja en calma
Un gran sepulcro vacío,
Y corre un aire tan frío
Como el invierno del alma.
De mi vida turbulenta
No hay quien las penas comparta,
¿Qué me han traído? una carta
Unas flores y una cuenta.
Es cuenta de la modista
Ochenta duros, bien poco
Ya lo pagará ese loco
Del viejo capitalista.
Rechazan la ancianidad
Muchas mujeres, !Torpeza¡
No hay que mirar la cabeza
En la bolsa está la edad.
Estuvo el baile esplendente,
Pobre Tomás, me introdujo
Al salón y se produjo
Gran alarma entre la gente;
Las damas encantadoras
me vieron mal, era claro,
No tiene nada de raro
Es natural, son Señoras.
Cada cual hizo una mueca
De disgusto y de estupor
Así lo exige el pudor
!Que palabrota tan hueca¡
Los jóvenes me miraban
De soslayo y sonreían...
Y todos me conocían
Pero no me saludaban.
Hombre caprichoso y vano
Que a solas llora conmigo,
Pero enhabiendo un testigo
Ya me retiras la mano.
Y culpas mi liviandad
Y me declaras proscrita,
Sin dar nada, todo quita
La hipócrita sociedad.
La mujer, enigma eterno
Dios cual flor formarla quiso
Con hojas de paraiso
Y matices del infierno.
!Cuando a un abismo sin fondo
ruedan la flor y el perfume
En silencio lo consume
Lo más negro y lo más hondo¡
Ya no hay nada que me asombre;
Mi perdición fué un desliz,
Yo en un tiempo era felíz
Y tuve posición y tuve nombre.
He aqui la sola cuestión
Y el problema arduo y profundo;
-Todo lo dan en el mundo
El nombre y la educación.
Ni el talento ni el trabajo
Por más que el sabio lo escriba
Los astros están arriba
Y los guijarros abajo.
Mi gracia cautivadora
Gracia propia de mi edad,
Fué para la sociedad
La manzana tentadora.
Caí al abismo, rodé
Por ser débiles mis alas,
Y perdí todas las galas
De la virtud y de la fé.
Ninguno se reconcilia conmigo
Conmigo, mundo cruel
Tengo un hogar ! el hotel¡
!La humanidad por familia¡
Vivo sola, abandonada
De cuantos ayer me amaron
Lo que tuve lo arrancaron
De mi amor, ! no tengo nada¡
Mis padres ¿Vivirán hoy?
Tal vez existan aquí,
Tienen verguenza de mí
Y yo por muertos los doy.
Diez años hace que un día
A mi madre logré ver,
Y le grité - Madre Mía¡
A sus pies caí de hinojos
Era la calle, nos vieron,
Y sobre mi faz cayeron
Las lágrimas de sus ojos...
!Bésame¡ le dije -Madre-
Que de sufrir estoy harta,
Y ella dijo !aparta¡
Que estas manchando a tu padre¡
El rostro descolorido
Toda trémula echó a andar
Y solo alcance a besar
Las orlas de su vestido.
No me tuvo compasión
Y no escuchó mi lamento;
Yo quedé en el pavimento
Extraviada la razón.
De nada cuenta me dí
Y en aquel vértigo insano
No sé quien me dió la mano
Ni quien me trajo hasta aquí.
Cuando por aquella puerta
De nuevo a este cuarto entré,
!Ya soy huérfana,grité¡
!Hasta mi madre está muerta¡
¿A quien me quejo? ¿a quien llamo?
Al aire doy mis suspiros
Y el aire en revueltos giros
Se los lleva....
¿Y este ramo?
¿Quien me obsequiará con flores?
Rosas de abril, purpurinas
No teneís tantas espinas
Como yo tengo dolores.
Y aunque rica de fragancias
Y perfumadas y bellas,
No sois puras como aquellas
Que yo cortaba en mi infancia.
No sois cual las madreselvas
Que en mi jardiincito había
!Oh recuerdo de alegría¡
Ya no vuelvas ya no vuelvas...
Una vez hallé a un anciano
En la calle frente a frente,
!Era mi padre¡ imprudente
Le quise besar la mano;
Con semblante duro y hosco
Mi pretención rechazó
Y con voz agria exclamó:
"!Aparta , no te conozco¡
Ví en su mirada un infierno
de pena amarga y sombría,
Así en el último día
!Verá a un réprobo el Eterno.
Con que tristeza retiña
Su acento en todo mi ser,
No me quizo conocer
El que me arrulló de niña.
El que cifró su fortuna
En mirarme y consentirme,
Aquel que para dormirme
!Cantaba junto a mi cuna¡
El que ufano me llamaba
el tesoro de su hogar
Y que al mirarme llorar
De susto y dolor temblaba.
!Oh placeres sin engaños¡
Mi hogar tuvo un festín regio
Saqué un premio en el colegio
Cuando contaba diez años.
Mis padres con natural
Regocijo, me esperaron
Y al mirarme me abrazaron
Con efusión celestial.
Yo llegué de gozo llena
Con todo el rostro encendido
Con un velo y un vestido
Blancos como una azucena.
De mi vida a los autores
!Tomad mi premio exclamé¡
Y a mi padre le entregué
Un diploma y unas flores.
Bien, repuso, hija querida
Dios más dichas te conceda
y !Toma¡ me dió una moneda
!La más santa de mi vida¡
Era un escudo de peso
Al dármelo, me besó,
Yo era una niña y me encantó
Mas que la moneda, el beso.
Cuando al abismo caí
Como al fango la flor rueda,
Me dije que esta moneda
No se apartaría de mí.
Y llegué averme muy pobre
Tan pobre que cierto día
Mi capital consistía
En dos centavos de cobre.
En mi amargo padecer
Salí mi pan a buscar...
Y..no sé si salí a pecar
!Para encontrar qué comer?
En el dintel de mi puerta
Encontré medio dormido,
Desmayado, entumecido
Con la tez pálida y yerta;
Un niño que con afán
Me miró...lloró un momento
Y temblando y sin aliento
Me dijo al fin: Quiero un pan¡
Me burlé de mi destino
Cual de un amo sus esclavos,
Dí al niño aquellos centavos
Y prosegí mi camino.
Cansada de tanto andar
Rendida a golpe tan rudo,
Me dije: Tengo un escudo
!Que bien me puede salvar¡
Pero juntó mi memoria
Al epílogo, el proemio...
¿Cómo perder aquel premio
Todo amor, Pureza y gloria?
De mi infancia ante el destello
Cogí el escudo sagrado
Que en un medallón guardado,
Lo llevo siempre en el cuello;
Y olvidando de mi suerte
La crueldad y la agonía,
Exclamé ! moneda mía¡
Antes morir, que perderte.
Salvé el tesoro sagrado
Este escudo envejecido
Con mis lágrimas ungido
Con mis besos, coronado.
¿Una carta me han traído?
veamos ¿ de quién será?
Ninguno me escribe ya
Todos me hablan al oído.
Conozco la letra, !sí¡
¿Seré víctima de engaños?
Hace muchos, muchos años
Que no se acuerda de mí;
Es su letra...si...evidente
Letra que en tiempos mejores
Me expresaba los amores
Del corazón inocente...
Y aunque la escribió convulso
Es su misma claridad,
!Pobrecito¡ no es la edad
La que hace temblar su pulso.
¿Qué me dirá? Dios bendito
Temblando estoy de temor,
Nunca sentí igual terror
Al romper un sobre escrito...
" Si soñaste alguna vez
Ver de nuevo letras mías
Estas,te envío en los días
Postreros de mi vejez.
Enfermo y desengañado
De prisa al sepulcro voy
Lo anhelo desde que estoy
Por tí sola, deshonrado.
A nadie amé como a tí
Y hoy me das infamia y lodo
En recompensa de todo
Lo bueno que yo te dí.
Próximo a desaparecer
Ya mis deudas he saldado
Y algo tuyo que he guardado
Te lo voy a devolver...
No esperes una fortuna
Que mi riqueza no es tanta
Es una reliquia santa
Que yo recogí en tu cuna.
Es lo que al mundo trajiste
En mis instantes más bellos,
Un rizo de tus cabellos
Que corté cuando naciste.
Si hubieras muerto aquel día
El rizo que guardé tanto
Hoy me hiciera verter llanto
Más no me mancillaría.
Hebras de tu misma trenza
Te las devuelvo, que así,
Ya solo guardo de tí
Algo eterno, !la verguenza¡
Compasión ! oh padre anciano¡
Perdón porque te ofendí
Ya que no me llega aquí
La bendición de tu mano.
¿Porque no viste en mi ser
La infamia y no me mataste?
¿Porqué no me sofocaste
Al momento de nacer?
Qué miro¡ !Ilusiones vanas¡
¿Es realidad o extravío?
Viene atado el rizo mío
A una guedeja de canas.
!Nieve de un volcán bendito
Que por mi culpa estalló
Yo se bien que te formó
Más que la edad, mi delito¡
Mi sien junto a su cabeza
Ni en la tumba ha de dormir,
Solo aquí se ha vuelto a unir
Con su virtud mi pureza.
¿Es castigo o es clemencia?
¿Cómo deja en esta vez
A la infamia la honradez
Su corona por herencia?
Con el corazón opreso
Sin paz, sin amor, sin fé,
Aquí que nadie nos vé
Llorando !oh padre¡ te beso.
Si entre las más livianas
Del infierno voy en pos
Que la bendición de Dios
Me llegué !con estas canas¡
Mundo¡ ignoras mi aflicción..
Ya amanece, que ironía,
!Entra a los cielos el día¡
!Y la noche...a mi corazón¡
UN DUELO. Juan de Dios Peza
Un cielo crepuscular,
Un aire que manso juega
Y un gran barco que navega
Imponente en alta mar…
Escuchad con atención
Que están diciendo algo grave
Los mejores que en la nave
Forman la tripulación.
_ ¡Un duelo! - grita violento
Un joven - es una ley
Que al flechero con el rey
Iguala en cualquier momento.
Es la prueba del valor,
La justa de la lealtad,
Crisol de la dignidad
Y el espejo del honor…
¿Qué opináis? _ preguntó ufano
El capitán a un discreto
Viajero de todo respeto
De barba y cabello cano…
_Yo dijo el viejo sin alarde
Del duelo soy enemigo.
Y añade el joven amigo,
-¡Porque seréis un cobarde!
El anciano sonrió,
Y sin tardar se compuso.
Puede ser muy bien -repuso -
Sabéis mucho más que yo…
Pero un joven tan valiente
Que viaja en mar borrascosa
Con una hechicera esposa
Y una chiquilla inocente.
Se debiera refrenar
Mostrando sus opiniones
Porque hay ciertas expresiones
Que se deben castigar.
-Yo sostengo cuerda o loca
Con suerte o sin esperanza
Cada palabra que lanza
Mi corazón por mi boca.
Y no es jactancioso alarde
Os lo digo sin recelo,
Quien odia o rechaza el duelo
Es a mi juicio, un cobarde.
El anciano sin reparar
A tal ofensa insolente
Dijo respecto al valiente,
-Capitán, voime a explicar:
Haciendo en la historia acopio
De duelos, he deducido
Que más que el amor herido
Lo resuelve el amor propio.
El batirse en brava acción
Pero en llegando a admitirlo
Nos impelen a cumplirlo
El nombre y la educación.
Y por deber o capricho
Quien a batirse se obliga
Teme mas a lo que digan
Capitan, que a lo que han dicho
Mas hay en la vida escenas
Tan graves, tan imponentes
Que a los hombres mas valientes
Hielan la sangre en las venas.
Quien a batirse se obliga
Teme mas a lo que digan
Capitan, que a lo que han dicho
Mas hay en la vida escenas
Tan graves, tan imponentes
Que a los hombres mas valientes
Hielan la sangre en las venas.
Y el que sereno camina
Y sufre la grave afrenta
Y las vence y la domina
Sin hacer de bravo gala,
Y sin que su arrojo asombre;
Hace más que frente a un hombre
Cambiar altivo una bala.
- ¡Brava razón! ¡Buen hablar!
Exclamó el mozo mohíno,
Y siguieron su camino
Navegando en alta mar.
Lento corre día tras día
El buque en marcha violenta
Lo sorprende una tormenta
En la noche más sombría.
No da tiempo a abandonar
La cubierta a los que estaban
En ella, y que no esperaban
Una acechanza del mar.
El mozo y su compañera
Bañados rostros y ropa,
Se refugian en la popa
Con una niña hechicera.
Gira el barco, pierde el tino,
La niña resbala, cae, rueda,
El abismo la atrae
Y le abre la mar camino.
Rompe la madre a gritar
Cual loca desesperada;
El mozo no puede hacer nada
Porque no sabe nadar.
De pronto salta liviano
Un hombre sobre las olas,
que estaba sentado a solas
En la borda, era el anciano.
Que lanzando un grito fiero
Que resonó en la extensión
Dijo: " ¡Echad sin dilación
Una boya, marinero! "
Rompiendo el cendal de brumas
Que la noche extendió espesa
Logró al fin asir su presa
Entre montañas de espuma.
Y cuando al barco tornó
Con la niña entre sus brazos
Después de romper los lazos
Que el abismo le tendió.
El joven ante el anciano
De rodilla agradecido
Le ruega enternecido
Consiente besar su mano.
- ¿Qué queréis que yo os exija?
- Dijo el Viejo, ¡Ganó el cielo!
El mar me propuso un duelo
Disputando a vuestra hija.
Tuve el duelo que aceptar
Y ya lo veis, he vencido,
Por vuestra hija me he batido
Arrancándosela al mar.
Sigamos en paz los dos
Que yo tan solo acepto un duelo
!Sin más testigo que el cielo¡
!ni más padrino que Dios¡.
DIOS HARÁ LO DEMÁS. Amado Nervo
Que es inútil mi afán por conquistarte¡
que ni me quieres hoy, ni me querrás¡
yo me contento amor, con adorarte
!Dios hará lo demás¡
Yo me contento amor, con sembrar rosas
en el camino azul por donde vas,
Tú sin mirarlas, en su senda posas
el pié, !quizá mañana las verás¡
Yo me contento amor con sembrar rosas,
!Dios hará lo demás¡
que ni me quieres hoy, ni me querrás¡
yo me contento amor, con adorarte
!Dios hará lo demás¡
Yo me contento amor, con sembrar rosas
en el camino azul por donde vas,
Tú sin mirarlas, en su senda posas
el pié, !quizá mañana las verás¡
Yo me contento amor con sembrar rosas,
!Dios hará lo demás¡
EL MILAGRO QUE FALTABA. y Otros Pomeas de Federico Barrueto

Federico Barrueto.
Gran poeta Tacneño Federico Barreto, conocido tambien como "El Poeta del Cautiverio". Dario nos dice claramente que su soneto "Jaspe" tambien conocido como "Queja a Dios" fue convertido al vals bajo el titulo de "Aurora" y su soneto "Ultimo Ruego" bajo el de "Odiame" que se conoce como obra de Julio Jaramillo- injusto que no se reconozca el nombre del autor de la letra-.
Barreto fue hijo del Coronel Federico Maria Barreto y de doña Ventura Bustios,
nacido en Tacna, Peru el 8 de Febrero de 1886, prolífero poeta y mejor periodista, fue uno de los ardorosos abanderados del patriotismo, eso lo sabe bien su pueblo que lo ama, por eso buscan y recitan sus poemas. Emigra a la ciudad de Marsella, Francia, donde fallece un 30 de Octubre de 1929.
El milagro que faltaba. (sobre una parábola de Chocano)
Habló Jesús ante la turba inmensa
y dijo- Hermanos en verdad os digo
que el hombre debe perdonar la ofensa,
pues ver que la piedad dispensa
es muchas veces el mayor castigo.
!Quien levanta calumnia se condena¡
-exclamó después airado y tremebundo-
pero delinque más la humana hiena
que simulando indignación o pena
propaga esas calumnias por el mundo.
“El orgullo es inútil egoísmo
Que casi siempre acaba en pesadumbre,
Pues esta escrito por mi padre mismo
Que los de arriba rueden al abismo
Y los de abajo lleguen a la cumbre.
“Mantened la conciencia inmaculada,
Y pasareis la vida sin recelos;
Haced el bien sin interés de nada,
Y al arribar al fin de la jornada
Tendréis por premio el reino de los cielos!
Cesó de hablar el pálido vidente
y la turba incontable que le oía,
bajó transida de dolor la frente;
-un hombre nada más, malo o demente
rió con cínica ironía-
Jesús lo vió y con bondad sublime
dijo:"mi corazón con tu impiedad se oprime,
¿porqué te ríes cuando yo hablo?
!Dime¡
¿porqué te ríes siempre que predico?"
Aquellas frases suaves y dolientes
en las cuales vibraba algo tremendo,
aterraron a todos los oyentes;
- y el hombre impío contestó entre dientes:
Yo me río Señor, !porque no entiendo¡
Jesús, todo bondad, todo ternura,
oyó la confesión del vagabundo
y conmovido por su desventura
quiso alumbrar su inteligencia oscura,
haciendo un milagro más en este mundo.
Puso para ello su divina mano,
su suave mano que la luz del sol enciende
en la cerviz de aquel engendro humano
y dominando el grito del océano
- Entiende¡ dijo imponente -!Entiende¡
El infelíz vió luz en su conciencia
y ante los piés de Jesús cayendo
exclamó - !Señor¡ bendigo tu clemencia
!me has dado corazón e inteligencia¡
ya tengo a Dios dentro de mí,
! Ya entiendo¡
Veinte siglos del caso han transcurrido
y en este mundo en que el progreso asciende
aquel milagro, no se ha repetido;
porque nadie de nuevo ha conseguido
!Hacer que entienda el hombre que no entiende¡
------------------------
Ultimo ruego
Ódiame por piedad, yo te lo pido…
¡Ódiame sin medida ni clemencia!
Más vale el odio que la indiferencia.
El rencor hiere menos que el olvido.
Yo quedaré, si me odias, convencido,
de que otra vez< fue mía tu existencia.
Más vale el odio a la indiferencia.
¡Nadie aborrece sin haber querido!
En pago de esta saña desmedida
te daré el alma y ésta misma vida
que tu desdén,a pausas,me arrebata...
te daré todo lo que tú apetezcas¡
¿qué más quieres de mí? ya ves, ingrata
te ofrezco el alma, ¡porque me aborrezcas!
---------------------------
Plegaria de Amor
Señor ¡Mi Dios! , yo te amo y te venero,
y hoy, de rodillas a tus pies rendido
una merced imploro, conmovido;
que hagas feliz a la mujer que quiero!
Yo padezco, yo lloro, yo me muero,
Nadie ha sufrido como yo he sufrido...
más yo nada para mí te pido,
¡la dicha de ella, es todo lo que espero!
Es tan buena Mi Dios, tan dulce y bella
que cuando caiga en el sepulcro helado...
¡sería en el Cielo tu mejor estrella!
Pero, no te la lleves de mi lado,
mira, todo cuanto tengo, ¡es ella!
¡No me quites,Señor, lo que me has dado!
-----------------------
Piedad para ella..
No insultéis con saña de enemigo
a la mujer que en la social jornada
cae al antro del vicio despeñada,
y muere allí, sin pan y sin abrigo.
Yo la defiendo y en verdad os digo
que esa mujer, por todos ultrajada,
no es para mí, sino una desgraciada
¡más digna de piedad, que de castigo!
Vuestra crueldad con ella es desmedida,
si pecó ayer, está hoy arrepentida
y es natural que tenga fin su pena.
tendedle pues la mano y sin encono
decidle, como Cristo a Magdalena:
levántate Mujer... ¡yo te perdono!
------------------
LA NODRIZA. José Ma. Eca de Queiroz
Mucho lloró la reina la muerte del monarca,
la muerte del monarca que sucumbió en la guerra.
Llorole como dueño, llorole como esposo;
pero el dolor más hondo de la afligida reina
fue por el padre amante del débil pequeñuelo,
más blanco que las nieves de la empinada sierra
más rubio que la espiga del trigo bien maduro,
tan bello y sonrosado que un sueño de inocencia.
Que es triste que la patria se quede sin caudillo
y es triste que la esposa su amor sublime pierda,
pero es mucho más triste que el principe heredero
que huerfanito y solo, junto a su madre queda
no tenga el cariño del padre que lo amaba
ni tiene quien luchando, lo ampare y lo defienda.
La lucha se aproxima, la lucha esta muy cerca
y es cierto que en la lucha falaz y traicionera
peligra la corona, porque un pariente rudo,
cual lobo de la selva,
quiere robarle al niño quitándole la vida,
el cetro y los tesoros, el trono y la diadema.
Por eso entre crespones que su viudez pregona
llora con amargo llanto la infortunada reina
la muerte del monarca, la muerte del esposo,
la muerte del buen padre, que sucumbió en la guerra
Dos niños duermen juntos y la nodriza vela,
En cuna doselada de espléndido brocado,
en cuna que es tesoro de encajes y de sedas,
reposa el principito cual las espigas rubio
y blanco cual las nieves, penacho de la sierra;
Y al lado de su cuna, en otra más modesta
descansa otro chiquillo de hirsuta cabellera,
un niño cuyo rostro tiene el color del bronce
un niño que es el hijo de la nodriza negra,
de la infeliz esclava que lejos de su patria
con palmas y arenales constantemente sueña
y adora a sus Señores y adora a los dos niños
y a los dos ofrece el jugo de sus venas.
Cuando despunta el alba, cuando la noche llega
doliente y amorosa la desdichada reina
ofrece sus caricia al príncipe heredero
y al pobre africancito de hirsuta cabellera.
Y noches y mañanas solícita y humilde
la esclava dulcemente a los nenitos besa,
hoy besa más al príncipe que al africano negro
pues la nodriza sabe que el hijo de una esclava
no corre los peligros que el hijo del monarca.
La esclava nunca olvida
que en los abruptos montes, al frente de bandidos
más fieros que las fieras, hay un malvado viejo
que su mandoble aguza para cegar airado
la cándida existencia del príncipe heredero
que es vida y esperanza de la bendita reina,
por eso la nodriza besando a los dos niños
al hijo del monarca con más cariño besa.
Un día tañeron las campanas, sonaron los clarines,
roncaron los tambores, gritaron los: "alerta",
luciendo como rayos tizonas bien templadas
corrió en tropel confuso la masa soldadesca;
ante el tremendo empuje de los bandidos bravos
cayeron destrozadas las rechinantes puertas,
y loco de ambiciones y hambirento de rapiñas
aquel pariente rudo cual lobo de la selva,
entróse en el palacio, dejando a sus espaldas
de crímenes y sangre las polvorientas huellas.
Los niños duermen juntos y la nodriza vela,
y al ver cerca el peligro, la esclava valerosa,
llegando hasta las cunas a los niñitos besa,
y lleva al Principito al lecho más humilde
y al hijo de su sangre calladamente acuesta
en la soberbia cuna cubierta de brocados
y orlada con encajes y vaporosa seda.
¡A tiempo se hizo el cambio!...
Pronto en la alcoba regia
entró el furioso tigre, entró el bandido fiero,
y arrebatando ansioso la codiciada presa,
llevóse al pobre niño que se encontró dormido,
¡dormido blandamente en cuna principesca!
Las tropas se rehicieron y en épico combate
cayeron los bandidos al fin de la refriega;
los nobles encontraron en manos del caudillo
como una flor sangrienta,
el destrozado cuerpo de un tierno pequeñuelo
envuelto entre ropitas de encajes y de sedas;
y en la pobre cuna, el Príncipe reía,
y al lado del niñito, todo delicadeza,
la augusta soberana secaba el llanto amargo
de la infeliz nodriza, de aquella esclava negra,
que ante su hijito muerto para salvar el trono,
doblaba la cabeza.
Llevaron a la esclava ante el tesoro regio
para que allí escogiese cuantiosa recompensa;
Allí brillaba el oro llegado de las Indias,
allí se amontonaban las más hermosas perlas,
allí las esmeraldas, zafiros y diamantes
brillaban cual estrellas,
y era el tesoro regio como un jardín de ensueño;
jardín donde las flores un mago trocó en gemas.
-Escoge lo que gustes, elige lo que quieras-
a la infeliz nodriza dijo la felíz reina.
Como la muerte triste, como la muerte pálida,
como la muerte mustia, como la muerte yerta,
la esclava entre sus manos tomó un puñal luciente,
riquísima presea con que un caudillo moro
comprara su rescate
al verse prisionero en lucha gigantesca.
-¡Bien eligió la esclava! -los nobles murmuraron -
y balbuciente y triste, con dolorosa queja,
dijo la humilde esclava,
dijo la esclava negra:
-Al príncipe he salvado, dejadme que me vaya;
el hijo de mi vida mi dulce amor espera;
ya es hora de que beba el jugo de mi seno
ya es hora de que alegre en mi regaso duerma-
!hundiéndose en el pecho el arma del Rey Moro¡
¡Rodó la esclava, muerta!
Eça de Quiroz
la muerte del monarca que sucumbió en la guerra.
Llorole como dueño, llorole como esposo;
pero el dolor más hondo de la afligida reina
fue por el padre amante del débil pequeñuelo,
más blanco que las nieves de la empinada sierra
más rubio que la espiga del trigo bien maduro,
tan bello y sonrosado que un sueño de inocencia.
Que es triste que la patria se quede sin caudillo
y es triste que la esposa su amor sublime pierda,
pero es mucho más triste que el principe heredero
que huerfanito y solo, junto a su madre queda
no tenga el cariño del padre que lo amaba
ni tiene quien luchando, lo ampare y lo defienda.
La lucha se aproxima, la lucha esta muy cerca
y es cierto que en la lucha falaz y traicionera
peligra la corona, porque un pariente rudo,
cual lobo de la selva,
quiere robarle al niño quitándole la vida,
el cetro y los tesoros, el trono y la diadema.
Por eso entre crespones que su viudez pregona
llora con amargo llanto la infortunada reina
la muerte del monarca, la muerte del esposo,
la muerte del buen padre, que sucumbió en la guerra
Dos niños duermen juntos y la nodriza vela,
En cuna doselada de espléndido brocado,
en cuna que es tesoro de encajes y de sedas,
reposa el principito cual las espigas rubio
y blanco cual las nieves, penacho de la sierra;
Y al lado de su cuna, en otra más modesta
descansa otro chiquillo de hirsuta cabellera,
un niño cuyo rostro tiene el color del bronce
un niño que es el hijo de la nodriza negra,
de la infeliz esclava que lejos de su patria
con palmas y arenales constantemente sueña
y adora a sus Señores y adora a los dos niños
y a los dos ofrece el jugo de sus venas.
Cuando despunta el alba, cuando la noche llega
doliente y amorosa la desdichada reina
ofrece sus caricia al príncipe heredero
y al pobre africancito de hirsuta cabellera.
Y noches y mañanas solícita y humilde
la esclava dulcemente a los nenitos besa,
hoy besa más al príncipe que al africano negro
pues la nodriza sabe que el hijo de una esclava
no corre los peligros que el hijo del monarca.
La esclava nunca olvida
que en los abruptos montes, al frente de bandidos
más fieros que las fieras, hay un malvado viejo
que su mandoble aguza para cegar airado
la cándida existencia del príncipe heredero
que es vida y esperanza de la bendita reina,
por eso la nodriza besando a los dos niños
al hijo del monarca con más cariño besa.
Un día tañeron las campanas, sonaron los clarines,
roncaron los tambores, gritaron los: "alerta",
luciendo como rayos tizonas bien templadas
corrió en tropel confuso la masa soldadesca;
ante el tremendo empuje de los bandidos bravos
cayeron destrozadas las rechinantes puertas,
y loco de ambiciones y hambirento de rapiñas
aquel pariente rudo cual lobo de la selva,
entróse en el palacio, dejando a sus espaldas
de crímenes y sangre las polvorientas huellas.
Los niños duermen juntos y la nodriza vela,
y al ver cerca el peligro, la esclava valerosa,
llegando hasta las cunas a los niñitos besa,
y lleva al Principito al lecho más humilde
y al hijo de su sangre calladamente acuesta
en la soberbia cuna cubierta de brocados
y orlada con encajes y vaporosa seda.
¡A tiempo se hizo el cambio!...
Pronto en la alcoba regia
entró el furioso tigre, entró el bandido fiero,
y arrebatando ansioso la codiciada presa,
llevóse al pobre niño que se encontró dormido,
¡dormido blandamente en cuna principesca!
Las tropas se rehicieron y en épico combate
cayeron los bandidos al fin de la refriega;
los nobles encontraron en manos del caudillo
como una flor sangrienta,
el destrozado cuerpo de un tierno pequeñuelo
envuelto entre ropitas de encajes y de sedas;
y en la pobre cuna, el Príncipe reía,
y al lado del niñito, todo delicadeza,
la augusta soberana secaba el llanto amargo
de la infeliz nodriza, de aquella esclava negra,
que ante su hijito muerto para salvar el trono,
doblaba la cabeza.
Llevaron a la esclava ante el tesoro regio
para que allí escogiese cuantiosa recompensa;
Allí brillaba el oro llegado de las Indias,
allí se amontonaban las más hermosas perlas,
allí las esmeraldas, zafiros y diamantes
brillaban cual estrellas,
y era el tesoro regio como un jardín de ensueño;
jardín donde las flores un mago trocó en gemas.
-Escoge lo que gustes, elige lo que quieras-
a la infeliz nodriza dijo la felíz reina.
Como la muerte triste, como la muerte pálida,
como la muerte mustia, como la muerte yerta,
la esclava entre sus manos tomó un puñal luciente,
riquísima presea con que un caudillo moro
comprara su rescate
al verse prisionero en lucha gigantesca.
-¡Bien eligió la esclava! -los nobles murmuraron -
y balbuciente y triste, con dolorosa queja,
dijo la humilde esclava,
dijo la esclava negra:
-Al príncipe he salvado, dejadme que me vaya;
el hijo de mi vida mi dulce amor espera;
ya es hora de que beba el jugo de mi seno
ya es hora de que alegre en mi regaso duerma-
!hundiéndose en el pecho el arma del Rey Moro¡
¡Rodó la esclava, muerta!
Eça de Quiroz
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