domingo, 21 de marzo de 2010

Soy una ladrona. Y otros Poemas Carlos Rivas Larrauri

Siñor Juez, qui no culpen a naiden
¡soy una ratera!
y qui no vaya a pagar algún otro
las culpas ajenas...
yo juí la qui anochi ¡robo esa muñeca!
No Señor, yo en jamas había robado,
yo siempre juí honrada y siempre juí güena
y manque haiga dijado de serlo
me siento tranquila y estoy satisfecha.
Verá asté siñor juez, tengo una hija
qui orita anda en siete años apenas,
y qui va pa seis meses la probe
está tan inferma del pecho
que pue qui ya pa estas horas
la jalle ya muerta...
Y la quero con toda el alma
y la quero con todas mis juerzas
y pa mí no hay cariño en el mundo
qui se pueda igualar con el di ella.

Dende qui hace ya un año mi viejo
se murió y nos dejó en la miseria,
no he sabido lo qui es un minuto
en qui no haya tenido, hartas penas,
en qui no haya tenido, hartas hambres,
y en qui no haya sufrido pobrezas.

Pues ayer qui fué cinco de enero
me dijo mi nena: mamá, mamacita,
me ha dicho chabela qui los Santos Reyes
esta nochi llegan, a trairles juguetes
a las niñas güenas,
y yo mamacita ¡quero una muñeca!
Una de esas rorritas tan chulas
qui cierran los ojos cuando las acuestan.

Si es cierto m'hija qui los Santos Reyes
esta nochi llegan,
a trairles juguetes a las niñas güenas,
pero solo les traen a las ricas
de las probes ¡no siempre se acuerdan!
mamá, eso no es cierto,
yo se qui los Reyes
nunca olvidan, ¡a las niñas güenas!
¡verás como vienen!
¡no quero dormirme, pa ver cuando llegan!

Pero luego , a poco qui la calentura
li acabó las juerzas,
se quedó dormidita y entonces
agarré el ribozo y di una carrera;
juí con la patrona di onde yo trabajo
haci arto tiempo como lavandera;
le pedí emprestados dos pesos cincuenta
y ella no me quizo emprestar ni un fierro;
salí rete muina de pena, pensando en m'hijita,
cuando en una pieza ondi no había naiden,
sobre una silla, vide una muñeca,
una de esas rorritas tan chulas
qui cierran sus ojos cuando las acuestan.

Me quedé mucho tiempo mirándola,
pensé qui con ella
m'hijita, ¡podría morirse contenta!...
y ya intonces no pude aguantarme
robé la muñeca y juí una ratera;
pero aquella noche m'hijita del alma
junto di su almohada ¡jalló una muñeca!

Siñor juez, qui no culpen a naiden
¡yo soy la ratera!
mándeme a la cárcel,
hagan lo qui queran;
Pero no he di decir onde vivo
ni manque me muera,
pos no quero que naide le quite
¡su rorra a mi nena!....

Harto se, qui no tiene remedio,
qui en tal vez ya horita
¡la probe esté muerta!
Pero quero qui muera tranquila,
tranquila y contenta,
con aquella carita qui puso
¡cuando vió la rorra junto di ella!

Y ora, ya lo saben,
Soy una ratera,
de mí hagan todito lo qui queran,
pero a m'hija, a m'hijita del alma
¡déjenla tranquila hasta qui se muera!
-------

EL MIL SETECIENTOS CINCO

¡EL número de la suerte...!
¡El mil setecientos cinco.. .!

¡ Quén quita y que se la saque,
merque siquera un cachito...!
¡ Fíjese en que suma trece
y es un número chulísimo...!

No sia'sté ansina, mi jefe,
yo sé bien lo que le digo... ¡
lo qu'es hoy le toca el premio
al mil setecientos cinco.. .!

Por su mamacita santa,
no sia'sté malo conmigo,
qu'en toditita la nochi
no he vendido ni un cachito
y manque ya son las doce,
no me he ganado ni quinto..

En l'ínter mi mamacita
está muy mala dialtiro,
y han d'estar chillando di hambre
mis otros cinco hermanitos,
pos yo, qui ora ando en diez años,
soy la mayor de los cinco...

No sia'sté malo, mi jefe,
y mérquemi usté un cachito..
¡Quién quita y que se la saque
el mil setecientos cinco!

Dende que, va pa cuatro años
que quedamos guerfanitos,
porque a mi güen siñor padre
nos lo mataron dialtiro
a la mala en un bodorrio
por culpa di un mal amigo,
dende'ntonces mesmamente
por Dios que no hemos sabido
lo qu'es pasar una nochi
sin qui haiga hambre o haiga frío...

Conque. . . ándeli usté, mi jefe,
juegue siquera un cachito...
¡ Verá como se la saca
el mil sestecientos cinco


No, patrón, yo no sé ler,
porque en jamás he podido ir a l'escuela...
Primero por cuidar mis hermanitos;
dimpués porque mi mamá quedó tullida
dialtiro de tanto andarse tallando
en eso de fregar pisos,
y ora... pos porqui hay qui andar
muncho pa ganarsi un quinto
y que no se muera di hambre
ni ella ni mis hermanitos...
Con qui ándeli usté patrón...
Le voy a dar un cachito...

¿Qué cosa dice, mi jefe...?
¿Qué no merca'sté un cachito...?
¿Qué lo quere todo intero?
¡Qué gueno es usté conmigo...!

Ansina, con estos jierros,
tendrán pan mis hermanitos,
mi mamacita su leche y yo...
¡ pos munchos cariños!

¡ Patrón, munchi'simas gracias!
¡ Munchas gracias, jefecito...!
¡ Dios quera que se la saque
el mil setecientos cinco...!
-------

Poema: Pue´que Me Rajara.

¿Que vaya yo a verla?... ¡Ni manque esté loco¡
¡Antes qu´ir a verla, primero me matan!
Pa mi, como muerta;
a mí no m´importa qu´esté güena o mala;
yo no tenga culpa de lo que le pasa.
Y... mira, mi cuate, por lo que más queras,
no güelvas a hablarme d´esa desgraciada;
ni quero oir su nombre,
ni quero, ya d´ella saber ni palabra.

Tu sabes, mi hermano, que yo la quería con todita mi alma;
harto a ti te costa qui a naide en el mundo, crioque ni a mi madre,
¡ni a mi madre santa he querido tanto como a aquella ingrata...!
¿Pa´quén trabajando me pasaba el día?... ¿Pa´quén era todo lo que yo ganaba?..
¿Pa´quién mi cariño?... ¿Pa´quén mi costancia?..
Y aluego... ¿pa´qué? Dimpués de todo eso, ya vites, manito, cómo jue la paga...
Dendi antes, mucho antes qu´ella se largara,
yo vide clarito que ya mi cariño no le daba di ala;
yo vide clarito qu´estaba a desgusto; ya no era la mesma mujer de su casa;
ya era sólo el lujo lo qué le cuadraba.. Y como soy probe,
y pa ella era poco lo que yo ganaba, no quiso la indina seguir siendo honrada,
s´echó pa la calle... se tiró a la vida... y jue una de tantas...

Y ora qui han pasado dos años de qui anda
rodando y rodando mesmamente como si juega hilacha;
ora qu´está probe; ora qu´está mala;
ora que no tiene quen si ocupe d´ella,
ni quén se priocupe de lo que le pasa;
ora que ricuerda que cuando era guena nada le faltaba,
ora es cuando qu~e que yo la perdone
y que vaya a verla, pero... ¡qué esperanzas¡

¡Antes qu´ir a verla primero me matan!

Pero, oye, manito.. . aguárdati un pelo;
hazme una valona antes que te vayas; di ai sobre la mesa agarra esos jierros,
son los de mi raya.
Llévaselos todos... llévaselos luego.
No vaya a ser cosa de que li hagan falta...
Pero eso sí; júrame que no has de decirle de mí una palabra...
No quero que sepa que mi ocupo d´ella,
No quero que sepa ni quén se los manda,
porque, si si alivia, pue ser qui algún día,
la muy atascada, si alcanzara el punto de venir a verme
pa darme las gracias, y si viene a verme y en sus ojos prietos
-más prietos que su alma-, deviso que bulle siquera una lágrima,
pue que me ricuerde de cuando la quise con todita mi alma;
pues que me ricuerde que sólo vivía resollando el aigre qu´ella resollaba;
pue ser que de nuevo me buiga esta cháchara,
y manque he jurado que nada ni naide,
por nada del mundo, mi hará perdonarla,
si ansina sucede... si ansina ricuerdo...
si miro en sus ojos siquera una lágrima...
antonces, mi cuate... ¿pa qué he d´engañarte?
Manque soy muy hombre... ¡pue que me rajara!
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EL MIL SETECIENTOS CINCO

¡EL número de la suerte...!
¡El mil setecientos cinco.. .!

¡ Quén quita y que se la saque,
merque siquera un cachito...!
¡ Fíjese en que suma trece
y es un número chulísimo...!

No sia'sté ansina, mi jefe,
yo sé bien lo que le digo... ¡
lo qu'es hoy le toca el premio
al mil setecientos cinco.. .!

Por su mamacita santa,
no sia'sté malo conmigo,
qu'en toditita la nochi
no he vendido ni un cachito
y manque ya son las doce,
no me he ganado ni quinto..

En l'ínter mi mamacita
está muy mala dialtiro,
y han d'estar chillando di hambre
mis otros cinco hermanitos,
pos yo, qui ora ando en diez años,
soy la mayor de los cinco...

No sia'sté malo, mi jefe,
y mérquemi usté un cachito..
¡Quién quita y que se la saque
el mil setecientos cinco!

Dende que, va pa cuatro años
que quedamos guerfanitos,
porque a mi güen siñor padre
nos lo mataron dialtiro
a la mala en un bodorrio
por culpa di un mal amigo,
dende'ntonces mesmamente
por Dios que no hemos sabido
lo qu'es pasar una nochi
sin qui haiga hambre o haiga frío...

Conque. . . ándeli usté, mi jefe,
juegue siquera un cachito...
¡ Verá como se la saca
el mil sestecientos cinco


No, patrón, yo no sé ler,
porque en jamás he podido ir a l'escuela...
Primero por cuidar mis hermanitos;
dimpués porque mi mamá quedó tullida
dialtiro de tanto andarse tallando
en eso de fregar pisos,
y ora... pos porqui hay qui andar
muncho pa ganarsi un quinto
y que no se muera di hambre
ni ella ni mis hermanitos...
Con qui ándeli usté patrón...
Le voy a dar un cachito...

¿Qué cosa dice, mi jefe...?
¿Qué no merca'sté un cachito...?
¿Qué lo quere todo intero?
¡Qué gueno es usté conmigo...!

Ansina, con estos jierros,
tendrán pan mis hermanitos,
mi mamacita su leche y yo...
¡ pos munchos cariños!

¡ Patrón, munchi'simas gracias!
¡ Munchas gracias, jefecito...!
¡ Dios quera que se la saque
el mil setecientos cinco...!

3 comentarios:

  1. muy wena la historia
    muy hermoso
    yo esta poesia la escuche
    en oaxaca en unas competencias nacionales
    del pentathlon militarizado
    con una chava de yucatam y mis rapetos para ella tambien
    felicidades
    encewrio lo mejor en poesias parta mi parecer
    si puede
    mi correo es tuartees_miarte@hotmail.com

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  2. Tenía meses buscando este poema.

    Gracias por publicarlo.

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  3. Gané varios concursos de declamación con esta poesía hermosa. Yo tendría apenas 14 o 15 años. Esta historia me permitió descubrir el valor que mueve a otro mundo, a uno diferente al mío y no por eso menos hermoso.

    Gracias por permitirme volver a sentir lo de aquellos días, cuando en frente de tantas personas yo gritaba "el núuuumero de la suerte"...

    Gracias

    Alejandra M.

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