lunes, 15 de marzo de 2010

Poemas. Julio Florez

Julio Flórez Roa, Poeta colombiano nacido en Chiquinquirá, Boyacá, el 22 de mayo de 1867 y fallecido el 7 de febrero de 1923 en Usiacurí, Atlántico (Colombia).A los 7 años escribió sus primeros versos conocidos. En 1881 ingresó a estudiar Literatura al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, pero no culminó sus estudios debido a la guerra civil de 1885. Su padre fue político liberal, Gobernador del Departamento de Boyacá y Representante a la Cámara. Su hermano Leónidas fue herido gravemente en una manifestación y falleció 4 años después por las secuelas. Julio mismo era un liberal convencido y a pesar de su difícil situación económica rechazó varias veces posiciones ofrecidas por el gobierno conservador, como un cargo en la Biblioteca Nacional o un consulado en el exterior.

En 1905, el dictador Rafael Reyes le "aconsejó" irse del país, ante "la ola de murmullos contra él", que lo señalaban como "sacrílego, blasfemo y apóstata". Flórez marchó a Caracas, donde publicó Cardos y lirios y La Araña. Luego viajó por Centroamérica y México. En El Salvador publicó Manojo de zarzas y Cesta de lotos. El éxilio fue el trampolín del éxito, la fama de Flórez se hizo internacional y ocurrió lo inesperado: en 1907 su enemigo Reyes lo nombró segundo secretario de la Legación de Colombia en España y Flórez aceptó.

Publicó Fronda Lírica, en Madrid en 1908, y Gotas de Ajenjo, en Barcelona en 1909, año que regresó a Colombia, presentando un recital en Barranquilla.Luego de un recital poético en Barranquilla, costa norte de Colombia, el poeta visitó un balneario cercano en Usiacurí. Allí se enamoró de una niña de 14 años, Petrona Moreno Nieto y la hizo su mujer. Tuvieron 5 hijos.

Julio se dedicó a su familia y a a labores agrícolas y ganaderas en Usiacurí. En 1917 publicó "De pie los muertos" versos sobre la I Guerra Mundial. Sin embargo viajaba a diferentes lugares de Colombia a dar recitales ya que era invitado con frecuencia.

En 1920 una enfermedad comenzó a deformarle la cara y su salud se fue menguando progresivamente. Al darse cuenta que sus hijos no serían reconocidos como herederos legítimos si no se casaba por la iglesia católica, Julio accedió a "hacer las paces" con la iglesia y en Noviembre de 1922 contrajo matrimonio católico con Petrona y bautizó a sus hijos.

La sociedad de la época, impactada por la "conversión" del poeta impulsó el nombramiento poe el gobierno conservador de Julio Flórez como "Poeta Nacional", lo que se dió el 14 de enero de 1923.

Ya Julio estaba al borde de la muerte, la que ocurrió el 7 de febrero de 1923 en Usiacurí

RETO
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo,
si porque ante tí me quedo
estático de emoción,
¿piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión?

!Te equivocas, te equivocas¡
fresco y fragante capullo,
¡yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas!

Si a la lucha me provocas
¡dispuesto estoy a luchar!
tú eres espuma, yo mar,
que en sus cóleras confía,
me haces llorar pero un día
yo tambien te haré llorar.

y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida
!perdón pidiendo a mis pies¡
Como mi cólera es,
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
!arrancarte el corazón
para comérmelo a besos¡

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"Toma esta flor"

Toma esta flor, le dije a una paloma,
y llévasela al ser que mas me quiera,
dile que es la flor de mas aroma
de todas las que guarda la pradera.

Yo pensé que el ave iría
a llevarle la flor a mi adorada
mas la dejó sobre la tumba fría,
¡Donde yace mi madre idolatrada ¡

"UN DIAGNOSTICO"

En el sucio rincón de una taberna
fría y desmantelada,
semejante a una lóbrega caverna,
Jorge, el más distinguido camarada,

una noche lluviosa nos decía
furioso, hecho una sopa:
"Tres meses ha que a la adorada mía
le juré no tomarme ni una copa.

Ella, en cambio, postrándose de hinojos,
con un amor profundo,
juróme, por las niñas de sus ojos,
serme fiel y constante en este mundo.

Y esta noche, ¡Dios mío! En qué apretura
me he visto y en qué potro:
a esa mujer, a quien soñé tan pura,
¡la he encontrado besándose con otro!

Mas, no importa; vosotros, compañeros,
que sabéis que yo pago
la infamia, como pocos caballeros,
mi juramento cumpliré: ¡Ni un trago!"

Y al decir esto, en su pestaña rubia,
brilló una gota clara,
una gota, que luego fue una lluvia,
que rodó largo tiempo por su cara.

Y era verdad: en más de treinta días
no habíamos logrado,
en todas nuestras tristes alegrías,
hacer beber al noble enamorado.

Mas de pronto, el buen Jorge irguióse altivo,
dióse un golpe en la frente
y exclamó -a su pesar- "¿Para qué vivo?
Si 'ella' mintió... ¡salud! ¡Dadme aguardiente!

La copa alzó, brindó por el dios Baco,
lanzó una carcajada...
y rodó, por el suelo, como un saco
rígido y mustio el joven camarada.

Grande fue la sorpresa. En un momento
estuvo en nuestros brazos;
al ver tal explosión de sentimiento
en aquel corazón, hecho pedazos,

¡Un médico! -gritamos; por ventura
un médico pasaba,
entró, tocóle el pulso con premura
y en tanto que a su faz, ínfulas daba,

exclamó alegremente: "Esto no es cosa.
¡Nada...! ¡Pobre muchacho!
Que le traigan café, mientras reposa,
y lo dejen dormir. ¡Está borracho!"

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